Vuelve! El Cachi Fundibiela.
Algunos ya lo conocen. Otros lo van a conocer ahora… pero vuelve.
El Cachi Fundibiela… un personaje inventado pero tan real como vos o como yo. Te lo vas a perder?
PARTE I
EL CACHI FUNDIBIELA…
Un piloto de motocross.
Vamos a imaginar un piloto argentino promedio, mas medio que pro, con algo de panza, granos, pelo cortado por Steve Wonder (Cantante ciego para los que no saben), pinta de boludo bien entrenado y con una moto impecable (cuando era nueva la torreja esa), peeero, es UN PILOTO DE MOTOCROSS, como tantos fuimos, somos y seremos. Una cosa que parafrasea (Aaaah mierda, y esa palabra?), o sea que dice lo mismo que Alejandro Dolina:” Los tipos hacen todas las cosas para levantarse minas…”, y esto no es la excepción.
El pobre piensa que siendo corredor de motocross se va a levantar todas las minas…
Pero bueno, el Cachi Fundibiela, es el personaje motivo de la presente queseyó (Nota, historieta, pérdida de tiempo, ponele como quieras.).
Y como decía el sodero del barrio, “el pibe va a andar…”. Obvio que el sodero sabe menos de motocross que yo de metafísica, pero VOX POPULI VOX DEI (Locución latina que quiere decir que el pugilismo es el deporte popular de los dioses, creo.).
Y llegó el día de la primera carrera. Imaginemos: No podés ir con un auto, tiene que ser una chata… Y cayó con el Rastrojero ´78 anaranjado tunning, con llantas casi redondas, cubiertas slick (Para no decir lisas), palanca de cambios forrada de piel de leopardo, calcomanías al agua de Maradona, el Che, y una que pegó el viejo de Carlitos Gardel. Tapizado composé (O sea lleno de remiendos), sonido a full (Sonido de biela, de válvulas, de caja sin embrague, etc.), y en el pasacasette gritaban los recordados y nunca bien ponderados Wachiturros.
Entrada triunfal con efecto de humo (Humo del escape, el motor se fuma todo…), y la cara de asombro de todos en el circuito cuando ven lo que viene en la caja de carga. No saben si va a correr con esa moto o la van a usar de relleno en el doble ese que no llega nadie. Buscan lugar despacio, mirando los boxes, pero con mirada de GUARDA QUE LLEGUE YO!!!Que se corra el Trossero ese, el otro Arco, ya va a ver, lo bajo de un tiro en el paladar, y el otro ese, Felipe, del primer motazo vuelve a la casa. “A MI ME DIJERON QUE NO LES TENGA MIEDO, QUE SE LES PUEDE GANAR!!! Eso me dijo el Chicho Diyoryi, y que me va a sacar una foto!”-” Mirá, ahí está el coso ese, el que salió campeón como 15 veces, como se llama? Ah! Si! Freytes, ese sí que sabe. Y mirá el otro ese,Viyar , mil años y sigue ahí, ya va a ver, que agradezca que yo no corro en la categoría de él!
Busca un lugar, y como debe ser encuentra el mejor, allá, lejos, en ese baño de 4 chapas de zinc a donde no va nadie, ahí se pone, para que nadie lo joda, ahí no hay nada, no hay sombra, es pura tierra, no hay agua, no hay buffet cerca, no se escucha el sonido del circuito cuando llaman a los pilotos, ahí paró, mejor dicho allaaaaaa paró.
Y del Rastrojero bajan en éste órden: EL PILOTO, la madre, el hermano más chico, la abuela, un amigo tan boludo como él que venía atrás intentando tomar mate y se quemó sus atributos másculinos más que Lauda en el 77, encima sacudió el mate para adelante y la remera blanca de Menem 1999 le quedó con lunares verdes al estúpido.
Tiran una lona con 4 palos, arman “el box”, piso de tierra, bajan un cajón de madera de BIDU COLA de litro (Gaseosa de los 70 para los más chicos) y por último bajan LA BESTIA que paso a describir: Chasis de tehuelche reformado, motor nacional de 5 marchas (Antes tenía uno con cilindro de hierro y caja de 4ta.), amortiguadores FOX doble acción atrás, de aire, horquilla marzocchi con EJE AVANZADO, frenos a tambor ambos, tanques, guardabarros y cachas CHELCO, escape por arriba como debe ser, con abollón sobre abollón, tarro de aerosol pintado de negro a modo de silenciador, llantas reforzadas con aro de acero para que no se doblen, 25 Kg. De refuerzos en el chasis para que no se rompa, cilindro RK de agua a termosifón (Yo también tengo radiador, que… O se creen que ustedes solos!).
Y mientras en la mesa de camping se amontonan el mate, la torta casera, los chorizos para la parrilla, el vino, la soda, la tabla, los platos, el bidón de nasta (Así, NASTA está escrito), el pan, el aceite común 40 para la mezcla y la caja de herramientas, ponen la Noblex 7 mares para escuchar algo porque sino el rastrojero se queda sin batería. FINOLI, FINOLI!!!
Y ahora, chachachannnn:
Empieza la ceremonia de puesta en marcha.
Grifo abierto, cebador puesto (Alambre sosteniendo la palanquita), acelerador a ¾, una patada, dos, y…
NADA.
De esta forma empiezan las consideraciones técnicas: PEROYLAPUTAMADREQUELOREPARIO!!! Sacale la bujía, Dionisio. (Así se llamaba el amigo.), y Dionisio saca la cinta aisladora que tenía el cable de la bobina en su lugar, enrroscado en la punta, pela la pico de loro, aprieta la bujía, la gira y se remacha las uñas contra las tuercas del cilindro. Putea un poquito, y vuelve a la carga, la saca, toma la sierrita afinada para limpiar el carbón que de paso lo dejó para el asado, ya tenía bastante nafta como para que arda rápido.
Vuelve a colocarla, aprieta, esta vez no se rompe los dedos, pero se pellizca ahí, abajo del dedo pulgar, en la pulpita, donde más duele!!! Putea otro poquito y la aprieta.
Una patada, dos, y ahora… NADA.
Dice el cachi: “Dale Dionisio, empujame!!!” Y allá van. Los pasos del trote en la tierra: TOF TOF TOF TOF TOF TOFTOFTOFTOF.. “Dale, meté segunda”dice Dionicio, y el motor TRRRRRRRRRRR, PRAT, PROP, PRAT, PRAT PRATTTTTTTTTTTTTTTT, y ahí sale la moto mientras Dionisio aterriza con toda la jeta contra el suelo cuando quedó su humanidad sin el sustento que le daba el guardabarros trasero de LA BESTIA. Se levantó y se sacudió la tierra de la remera, las rodillas y los codos, mientras con la palma de la mano se sacaba el barro que se formó con la saliva en la boca.
PRAAAAAAAAAAAATMMMMMMMMMM, PRAAAAAAAAAAAAAATMMMMMM! Bramaba LA BESTIA, mientras el Cachi Fundibiela le daba al acelerador Wagner rápido sin asco. Sale encaminado al box, acelera todo y una vibración le avisa de un pequeño problema: QUE SE LE SALE EL ESCAPE.
“Pero si estaba todo bien, che!!! NO puede ser!!!”.
Andá a saber donde quedó el tornillo del soporte: “Pero ché, si fui a la Yotorni Company a comprarlo, les dije que sea uno “inaflojante”!!! Ya me había pasado cuando la probé en la cuadra de casa que se me salió y se metió a la carnicería de don Pocho, que con el susto agarró esa cosa negra pa´tirarlo afuera y se le quedó pegado en la mano de caliente que estaba! JAAAAAJIJAJA!!!-dijo el Cachi. -Eso que me ofrecieron los de rosca derecha, izquierda, y centroliberal me parece, pero yo quería inaflojante, y me dieron uno que era más caro, pero me dijo el tipo que tenía “Rosca tropical”, una que viene con rosca más gruesa y se usa en localidades al sur del Ecuador, porque el calor engarrota los torniyos.”. –“Y me acuerdo que era el 28 de Diciembre que lo compré, el día de… el día de… Ah! El día del cumpleaños del flaco Traverso, mi ídolo!!!”- Dijo el Cachi sonriendo mientras Dionisio lo miraba, y la abuela y la madre asentían con la cabeza, mientras la boca de las dos rebalsaba de torta casera mezclada con mate, y el hermano más chico con los mocos colgando hacía jueguitos con una pelota mientras chupaba una naranja.
-Y Me acuerdo que me dio un remito!!!- agregó el Cachi, y Dionisio preguntó: Porqué no te dieron un remo grande…?. (Chan!).
Bueno. Sigamos.
Fue, puso un seguro en el escape (Un seguro argentino, lo ató con alambre de fardo.), y caminó a inscribirse mientras Dionisio sacaba la ropa del bolso para que se vistiera DE CORREDOR.
Pasó por boxes sin mirar, como acostumbrado al ambiente, saludó con un HOLA CHE a todos los pilotos que cruzó y como uno más entró a la carpa, pagó seguro e inscripción, y volvió al box, pero en el camino se sacó el blazer de pana azul, porque en Marzo en esta zona sabe hacer calor siempre, claro, y con la renegada de poner en marcha la moto, había transpirado bastante, y el desodorante más que abandonarlo salió corriendo.
Llegó, se sentó en el banquito de madera, y el amigo tenía todo listo para que se vista, y vaya a entrenar.
Casco de fibra… de vidrio, redondo, sin visera. Antiparras con marco de chapa (Y sin tear off, en el vidrio no hay como agarrarlo), remera de arquero de un amarillo bastante parecido al de las vendas de tutankamón, jean marca TOPEKA con cuerina cosida a los costados de la cadera, en las rodillas, y entre las piernas. Para cuidarse “ahí”. Rodilleras de fibra de vidrio, guantes de esos de bajar ladrillos, y borceguíes alargados en la caña como para que lleguen hasta la mitad de la pantorrilla, y toooodo acordonado (15 minutos por pié para ajustar los cordones…). Y la pechera echa con un plástico de esos tanques de 200 Lts. Azules, agujereado adelante y atrás, atados con cinta de cortina.
Vestido así, se sube a la moto, mirada fija en el horizonte, abre el grifo, aprieta el embrague. Una patada, dos, y… NADA otra vez.
PEROLAREPUTAMADRE!!! Dionisio, empujá… PRRRRRRRRRRTTT, PRRRRRRTTT, GRAAAAAAPRRRTTT!!! BRET, PRET, PRETTTTTBRAAAAAATMMMM… PRAAAATMMMMM, y allá va, a medirse con sus iguales, mientras Dionisio lo miraba con admiración y envidia, el quisiera también, pero no le alcanza la plata, no lo deja el padre, la madre lo caga a pedos, la hermana lo basurea, y todas esas cosas que a veces frustan un futuro campeón del mundo.
Pista abierta y…
el entrenamiento, lo tenemos para el otro capítulo,
PAMPERO.
