Como me la complicaste siempre con las motos viejo…

Nunca entendiste. NUNCA. Que esto nace solo, que no hay forma de explicarlo y que solamente se siente. Creo que esa forma tuya de oponerte conmigo y a mis 12 años de edad, me diste a elegir entre mi casa o la moto mientras me mirabas enfurecido. Y elegí la moto…

Tuve “otro” papá, que fue mi abuelo Fermín, amante de los fierros tanto como yo y que dejó todo por darme el gusto de correr aunque el quería que fuese en auto, soñaba con verme correr en un TC, y le salí esto que Uds. conocen.

Nunca pude restablecer del todo la relación con mi padre de sangre por el tema de las motos, y demoró hasta ver correr a mis hijos para ir a una carrera. Nunca lo quiso.

Mi otro papá, se murió en mis brazos con mis manos que no me alcanzaban para atrapar su alma un ratito mas, mientras su piel se iba poniendo fría y mis ojos se nublaban tanto con las lágrimas como en este momento que escribo lleno de recuerdos que se me amontonan solamente para decirle gracias por la vida que me hiciste vivir.

Y a mi viejo, al de sangre, al que siempre se opuso… Una vez, sentados los dos en la galería de mi casa natal, lo miré muy detenidamente.

Su innata inteligencia tan dura como su casi ignorancia por no poder estudiar para ir a cosechar al campo… Sus historias de nuestra familia árabe que siempre me atraparon y esa enseñanza que le dio la vida en la calle de un Bs. As. Al que se fue escapando de la misera de su pueblo en el norte de Sta. Fe.

Le miré las arrugas, el pelo blanco, casi dormitando sus dedos se movían al ritmo de no se que, mientras el asado empezaba a chillar en la parrilla. Era un Domingo como hoy.

Esas manos que me pegaron un sopapo en el momento justo, que se movían sabias en el bar que tenía, que me marcaron la vida mientras pudo y lo dejé. Hizo lo que pudo, hizo lo que sabía… No se si era lo que quería, pero te amo viejo.

Lo que mas agradezco es habértelo dicho antes que te fueras allá… donde van los que mueren.

Lo que mas lamento, es haber golpeado una tapa de madera de un ataúd pidiéndote perdón por no haber sido lo que vos querías, sino lo que la sangre me marcaba que debía ser, esto que soy ahora.

Y me vuelven a ganar las lágrimas, porque pasaron 40 años… 40!!! Hasta que nos sentamos a hablar. Y no nos entendimos, pero vos me quisiste a tu manera y yo a la mía, sin concesiones. Por eso me quedé con vos hasta que ese interminable pitido que marcaba tus latidos no se cortó mas… revuelo de enfermeras, el cáncer había ganado. Yo sabía que ya estaba, que era así.

Viejo querido, perdón por amar tanto este deporte, nunca me entendiste y creo que hoy sigo pagando consecuencias pero no puedo hacer otra cosa. Mi vida es esto. Prendé el fuego estés donde estés, porque nos debemos ese asado para charlar.

Te quiero. Mucho. Tu forma de hacerme la vida imposible con las motos, me hizo lo que soy hoy. Un peleador, porque si te perdí a vos como padre por esto mirá si me va a importar lo que digan otros… El Motocross es mi vida. Y no lo voy a dejar, pero como no me gusta esconder sentimientos y tengo la bendición de poder describirlos con palabras te digo que te quiero tanto como al motocross…

Y una vez mas  te pido perdón, en este lugar donde tantos vuelcan tanta pavada yo me sincero con vos.

Y a todos los padres que acompañan a sus hijos en el Motocross, de mi parte GRACIAS y Uds., hijos de esos padres, siéntanse bendecidos. Díganle FELIZ DIA, pero desde el corazón, y no tengan miedo de emocionarse.

Pampero.

error: Content is protected !!