Viernes retro: Esos recuerdos especiales.

Una despintada mesa de madera. Un foco de 75 colgando de un viejo cable ennegrecido por el tiempo daba luces y sombras un poco fantasmales a la noche mientras la radio dejaba escapar música entre alguna descarga.
Shijishijishiji… La tela esmeril iba y venía por la lumbrera del escape empujada por el dedo para pulir el aluminio, y recién empezaba el trabajo. Pero ese cilindro TENÍA QUE ANDAR…!
En el motocross “de antes” a los motores no se les sacaba potencia. Se les ponía potencia… Y cuanto trabajo había en el medio!
Pasar de los cilindros de hierro a los de aluminio ya significó un avance ENORME, y ni hablar cuando se contaba con algún RK de agua a termosifón! (el agua recorría sola el radiador por el simple hecho de que el agua caliente sube, el agua fría baja.), no había bombas de agua…
Arrancar a limar un cilindro Zanella, daba para mucha magia (Y muchos errores), pero se lograban cosas impresionantes.

Tener 4 transfers, bien orientados para atrás, mucha lima en las camisas que había que hacer coincidir para que cuando calentáramos el cilindro para clavarla, la potencia surgiera obra de nuestro trabajo. Soldarle tabique al escape para que el aro no se meta dentro de la lumbrera y se rompa, remacharle chapas dentro del carter para que el motor “comprima mas de abajo”, y ni hablar de ponerle un flapper! Era todo artesanal, no había ni siquiera como poder ver otras cosas mas que fotos de revistas extranjeras. Poco para copiar!

Al principio los escapes eran por abajo, hasta que aparecieron los que iba por arriba del cilindro, los fabricaba el Sr. Mosca, y venían desarmados PARA SOLDAR y acomodarlos a nuestro gusto en el chasis.
Buscar carburadores mas grandes… pasar del Mikuni 26 original de la moto hasta llegar a un 32mm, renegar con los encendidos electrónicos motoplat que formaban parte de esa magia especial!
Pero cuando se podía tener potencia, había que poner de acuerdo varias otras cosas… Entre ellas que aguantara el embrague, la caja de cambios de 5 marchas, que los espárragos no se arrancaran y que las roscas no se zafaran.
Previo a la llegada de los motores 5 marchas cilindro de aluminio (en realidad era un Minarelli el motor, que cuando se dejó de fabricar en Italia, compraron la licencia en Argentina para fabricarlo acá y tuvo mucho éxito, ya que llegó hasta la evolución con la Zanella RZA refrigerada por agua y con una muy linda línea para la época, principio de los 90.), cuando se comenzó a correr y a que los saltos fuesen más altos y las dificultades de las pistas fueran mayores había que lograr un conjunto de chasis/suspensiones que soportara todo eso.

Para empezar, dos toneladas de refuerzos en cada ángulo soldado del chasis, que iban desde los Zanella 175 adaptados, pasando por los Tehuelches que también eran adaptables, y alguno de Gilera.
Otro tema eran las llantas, eran de acero. Tener de aluminio y sentirte campeón del mundo era lo mismo. Directamente NO HABÍA otra cosa mas que las de acero… y se torcían, rajaban, rompían. Que hacer???
Simple: Se tomaba una varilla de hierro de 8mm., redonda, y se soldaba en toda la circunsferencia de esa llanta. Mas kilos agregados.
Las suspensiones… otro tema complicado! Tener una horquilla delantera importada, o amortiguadores especiales atrás era un lujo!
PEEEERO antes de que aparezcan las horquillas hidráulicas, lo UNICO que había, eran las suspensiones con resortes, grasa y bujes de bronce. No otra cosa. Y uno de los grandes riesgos que siempre existían era que las trabas de esos bujes se rompieran o zafaran y la rueda delantera se fuera de viaje sola mientras nosotros la veíamos rebotando sola mientras masticábamos pasto y tragábamos dientes… Cual fue la solución? Una cadena. Si ven las motos viejas, debajo del guardabarros delantero existía un PUENTE de hierro, a través de él se pasaba una cadena que se abulonaba por sobre el cristo inferior y eso evitaba que la rueda se saliera. O sea, agregábamos mas kilos a la moto.
Tema “carrocería”… nada de plástico, todo de chapa. Imaginen una caída de esas múltiples en una largada con varias motos involucradas. Salían fetas como de mortadela cuando te agarraba un guardabarros de esos!
Cuando Chelco apareció con sus kits plásticos era tocar el cielo con las manos porque lo poco que había era de fibra de vidrio que duraba media manga antes de rajarse y empezar a poner parche sobre parche y volver a pintar.

No es mucho lo que conté… es un resúmen de un TODO enorme por el que pasó nuestro motocross para llegar donde llegó. La posibilidad que tuve de ser piloto, mecánico, organizador, etc., y siempre TODO hasta llegar al periodismo especializado me hace hablar con cierta autoridad porque hoy disfruto de probar motos modelo 2018 como haremos con Husqvarna en pocos días, pero también haber nacido en esa calle de tierra, en una casa con ese lugar especial donde la moto de carrera se miraba y admiraba con devoción.
Es la primera nota, se vendrán mas porque hay MUCHO para contar!!!
Gracias por dejarme hacerlo.
Pampero.

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