No me voy a morir como Pujol.
Título raro para el día del cumple 52, pero esa frase se la dije un día a David Caramella hablando de nuestro trabajo y hoy la subrayo con rojo.
Muchos años peleando por este deporte y por ganar un lugar. NUNCA a los codazos como se estila hace un tiempo y mucho menos vendiendo mi opinión, siempre con trabajo y mucho esfuerzo. Pero cuando una vez en Catamarca, el querido Juanca Pujol (Ya enfermo y complicado), me dijo: “Pampero, vos vas a ser mi sucesor…” se me hinchó el pecho de orgullo, y es una historia larga para contar y entender un poco a Crossprensa.
El tema periodismo lo empecé en 1985, debutando nada menos que en el Mundial de Motocross en ese año… Seguía corriendo aún, pero ya se me daba por escribir y describir lo que era este deporte, pero sin darme cuenta donde llegaría tantos años después pero con la pasión tan fogosa como ahora, porque hacía cualquier cosa por estar en las carreras. Pedir plata prestada, trabajar de lo que sea, manguearle a mis viejos o mis abuelos, y allá iba el Valiant III a todos lados. Hasta escaparme de la III Brigada Aérea donde prestaba servicio en la Fuerza Aérea, para irme a correr y volver “escondiendo abolladuras”…
52 no son pocos, y no tantos… Pero puede ser uno más, o uno menos depende de como se mire. Yo sumo uno mas de experiencia en esta carrera de la vida profesional donde por mas que corran, no pueden alcanzar los años vividos y las experiencias que les contamos siempre para hacerlo de manera didáctica y con esta bendición de internet que no se pierda nada de nuestra historia motocrossística.
Porqué el titulo dirán Uds?, les explico muy cortito. Juan Carlos Pujol fue en épocas de teléfono con cable, teletipos y máquina de escribir, EL periodista del Motocross Argentino, No conoció las máquinas digitales pero sus fotos estaban en todos lados. Querido y respetado, con un carácter particular y una marcada forma porteña de ser que en esos años de cero tecnologia salvo radio y tv con antena, se marcaba aún mas en lo que aún se llama “el interior” (Como si Bs. As. fuese “el exterior”.).
Siempre lo miré, luego lo admiré y envidié porque entendí porqué lo saludaban y hablaban familiarmente con él Claudio Pesce, Diego Grasiozi, Jorge del Viso, Onyczyck, Lagrottería, Soppelsa, Perez, Regunaschi, Salzmann, Allué, Campbell… Y entendí también que ser piloto de mi nivel nunca me llevaría a eso, o que me hablaran en la pista, salvo para decirme CORREEEETEEEE!!! cuando me sacaban la vuelta.
Lo veía a Pujol comer con los equipos (porque no tenía donde o que comer a veces), lo veía en los camiones de los equipos (porque a veces no tenía donde dormir), y lo veía agradecer mucho si alguien le regalaba un vino, un queso, un fiambre (porque esa semana iba a tener algo que comer sin gastar la poca plata que le pagaban).
Me hice periodista, relaté y compartí micrófono con él. Un orgullo, una emoción, unas ganas de que ese domingo no terminara mas!!! hasta que una vez, en Los Cóndores (Cba), el sentado sobre la Zanella Patagonia que le dio la empresa para viajar, me dijo claro y conciso: “Esto no es fácil, le pongo trabajo y empeño, pero no alcanza… no se puede vivir de esto.” Y casi que no le creí.
Aquí un video de Supercross con J.C. Pujol presentándolo
Hasta que me tocó llegar, y comprobar cada cosa que me había contado: Las falsedades, las broncas, también las alegrías y la buena gente. Era todo cierto. Los que te palmean la espalda cuando tenés el micrófono en la mano, y los que te patean el culo cuando no lo tenés mas. Los malos que te prometen algo que saben que no van a cumplir nunca y los buenos que te dan la mano porque saben que solo pueden decirte gracias porque no les alcanza el presupuesto. Pero están los otros, los que si prometen y cumplen, los que como Uds. entusiasman día a dia para seguir, y para poder estar en cada lugar, en cada carrera, con cada piloto.
Este pedazo de un verso de Víctor Heredia del tema EL VIEJO MATÍAS, casi describió lo que sentí cuando me enteré que se enfermó:
La lluvia y el viento eran dos hermanos corriendo furiosos, por el terraplén, y en un banco obscuro, mojado y mugriento él se acomodaba, su uniforme gris.
Y esa sensación tuve cuando el hijo de Pujol, Robertino me dijo:
Pampero, sabés cuantos éramos en el velorio de mi viejo…? seis.
Y duele, porque levantaste a tantos pilotos en las carreras, hiciste aplaudir tanto público, hiciste docencia hasta sin quererlo contando TODO de cada corredor de Motocross en Argentina. Y que poco te lo reconocieron en vida, y ahora menos. Por eso hoy que es mi cumpleaños quiero regalarme un reconocimiento hacia vos y al deporte, porque lo que vos empezaste yo lo voy a terminar, pero todavía no designé sucesor Juan. Me quedan (creo) varios años para hacer eso que dijo Miguelito alguna vez: Una pulga no puede picar una locomotora, pero puede llenar de ronchas al maquinista!
Y no me voy a morir como vos, porque me voy a acordar cada día de vos y pelear para que la dignificación y el reconocimiento de nuestro trabajo, de lo que lo hacemos en serio y con pasión, tenga un lugar ganado y merecido. Crossprensa es eso, un lugar ganado en el corazón de cada apasionado por este bendito deporte y eso no tiene precio ni medida flaco. Pero en tu época no había internet. Hoy quizás alguno te recuerde, quizás alguno te conozca por primera vez. Para mí, seguís siendo el maestro.
Pampero.
