Valentino Rossi está molesto. El nueve veces campeón del mundo sigue molesto por la derrota en Valencia que supuso decir adiós a la décima corona en la última carrera.

A fin de que esta situación no se vuelva a repetir, Valentino exigirá a Yamaha un esfuerzo de cara a la próxima temporada. La retirada de Rossi asusta demasiado. Tanto a su equipo como a la propia organización de MotoGP ya que su presencia propulsa el negocio. Es por ello que Rossi está en condiciones de pedir. Y de recibir.

Il Dottore tiene todavía un año de contrato con Yamaha. Y ya ha confirmado a su entorno más cercano que piensa cumplirlo. Sin embargo, no asegura su continuidad de cara a 2017. Y no lo hará a menos que el equipo japonés acepte sus condiciones.

Tres condiciones

1. Quiere ser considerado a todos los efectos el primer piloto del equipo. Al menos, de entrada. Entiende que si Yamaha hubiese apostado por el equipo y no tanto por los pilotos, su victoria habría sido intachable en 2015 y Jorge Lorenzo no habría logrado la remontada. De cara al próximo año quiere que se le reconozcan esos galones aunque sea en detrimento de un tres veces campeón del mundo como es Lorenzo.

2. Exige a Yamaha que se ponga dura si Lorenzo, como ocurrió este año, exterioriza quejas y protestas tan propias de su carácter que pueden ir en contra de Rossi. Cabe recordar que Lorenzo denunció a principios de temporada que Rossi había sacado provecho de sus neumáticos y que, por eso, había obtenido tanta ventaja en las primeras carreras. Es decir, quiere ayudas técnicas sin reticencias.

3. Por último, Rossi hará hincapié en una tercera cuestión: la defensa de su equipo ante las autoridades, Dorna y los ataques de otras escuderías. Yamaha defendió a su piloto tras la patada a Márquez, pero no tanto como él mismo lo hizo. Está molesto, incluso, con Carmelo Ezpeleta, mandamás de MotoGP que obligó a los pilotos a permanecer en silencio la semana antes del GP de Valencia, cuando Rossi destapó la campaña de Márquez a favor de Lorenzo. Quiere que Dorna sienta el aliento de Yamaha en el cuello.

Campeón, sin aumentos salariales

En definitiva, Rossi quiere que lo ayuden a ser campeón del mundo. Se ha quedado a las puertas este año y no quiere que se repita. Pretende que Lorenzo no sea su rival y acepta que lo será Márquez, a quien ya se encargará de amedrentar él mismo durante el campeonato. A cambio de estas peticiones, Rossi está dispuesto a no pedir más aumentos salariales –cobra unos 20 millones de euros anuales– para renovar. Antepone agrandar su leyenda al dinero.

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