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Un padre, un hijo, una moto.

A veces hay cosas que cuesta escribir o describir, mas si se trata de chicos.

La categoría de los minis en cualquier lado siempre le da un condimento especial, tanto sea por los chicos o por los padres corriendo alrededor de la pista. La semana pasada vi una actitud que si bien no fue la primera vez, digamos que me tocó mas profundo por la forma. No voy a dar nombres, pero si decirles una cosa: Dejen que los chicos aprendan jugando y disfrutando la moto, porque si van a trasladar frustraciones y enojos en ellos porque una vez no anduvieron bien, se van a terminar golpeando o dejan de correr como ya pasó muchas veces.

Esto es parte de mi historia, cuando MI PADRE no me la hizo fácil, pero no todos tienen mi suerte ni mi locura. El motocross, es solo un deporte. Un hijo es mucho mas que una moto.

Como me la complicaste siempre con las motos viejo…
Nunca entendiste. NUNCA. Que esto nace solo, que no hay forma de explicarlo y que solamente se siente. Creo que esa forma tuya de oponerte conmigo y a mis 12 años de edad, me diste a elegir entre mi casa o la moto mientras me mirabas enfurecido. Y elegí la moto…

Tuve “otro” papá, que fue mi abuelo Fermín, amante de los fierros tanto como yo y que dejó todo por darme el gusto de correr aunque el quería que fuese en auto, soñaba con verme correr en un TC, y le salí esto que Uds. conocen.
Nunca pude restablecer del todo la relación con mi padre de sangre por el tema de las motos, y demoró hasta ver correr a mis hijos para ir a una carrera. Nunca lo quiso.
Mi otro papá, se murió en mis brazos con mis manos que no me alcanzaban para atrapar su alma un ratito mas, mientras su piel se iba poniendo fría y mis ojos se nublaban tanto con las lágrimas como en este momento que escribo lleno de recuerdos que se me amontonan solamente para decirle gracias por la vida que me hiciste vivir.
Y a mi viejo, al de sangre, al que siempre se opuso… Una vez, sentados los dos en la galería de mi casa natal, lo miré muy detenidamente.
Su innata inteligencia tan dura como su casi ignorancia por no poder estudiar para ir a cosechar al campo… Sus historias de nuestra familia árabe que siempre me atraparon y esa enseñanza que le dio la vida en la calle de un Bs. As. Al que se fue escapando de la misera de su pueblo en el norte de Sta. Fe. 
Le miré las arrugas, el pelo blanco, casi dormitando sus dedos se movían al ritmo de no se que, mientras el asado empezaba a chillar en la parrilla. Era un Domingo como hoy.
Esas manos que me pegaron un sopapo en el momento justo, que se movían sabias en el bar que tenía, que me marcaron la vida mientras pudo y lo dejé. Hizo lo que pudo, hizo lo que sabía… No se si era lo que quería, pero te amo viejo.
Lo que mas agradezco es habértelo dicho antes que te fueras allá… donde van los que mueren.
Lo que mas lamento, es haber golpeado una tapa de madera de un ataúd pidiéndote perdón por no haber sido lo que vos querías, sino lo que la sangre me marcaba que debía ser, esto que soy ahora.
Y me vuelven a ganar las lágrimas, porque pasaron 40 años… 40!!! Hasta que nos sentamos a hablar. Y no nos entendimos, pero vos me quisiste a tu manera y yo a la mía, sin concesiones. Por eso me quedé con vos hasta que ese interminable pitido que marcaba tus latidos no se cortó mas… revuelo de enfermeras, el cáncer había ganado. Yo sabía que ya estaba, que era así. 
Viejo querido, perdón por amar tanto este deporte, nunca me entendiste y creo que hoy sigo pagando consecuencias pero no puedo hacer otra cosa. Mi vida es esto. Prendé el fuego estés donde estés, porque nos debemos ese asado para charlar. 
Te quiero. Mucho. Tu forma de hacerme la vida imposible con las motos, me hizo lo que soy hoy. Un peleador, porque si te perdí a vos como padre por esto mirá si me va a importar lo que digan otros… El Motocross es mi vida. Y no lo voy a dejar, pero como no me gusta esconder sentimientos y tengo la bendición de poder describirlos con palabras te digo que te quiero tanto como al motocross…
Y una vez mas te pido perdón, en este lugar donde tantos vuelcan tanta pavada yo me sincero con vos.
Y a todos los padres que acompañan a sus hijos en el Motocross, de mi parte GRACIAS y Uds., hijos de esos padres, siéntanse bendecidos.
Pampero.

2 comments

  1. Grande Pampero, escribes mas con el corazón que con las manos, es decir, con la pasión que sentimos solo los que amamos este hermoso deporte. Soy un asiduo lector de crossprensa y de tus escritos, como este. Tuve la dicha de tener una familia amante de la motos, y aun a mi avanzada edad, continuo corriendo, a pesar de las restricciones que tenemos en Venezuela. Realmente te felicito por tu labor periodistica. Ver a mi familia en una carrera, es lo mas grande que se pueda vivir. El motocross es mi vida, es una forma de vida. No conozco otra.

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