DAKAR

Te doy un poco, dejame algo…

La foto no es nueva. Las sensaciones tampoco… pero vuelven a aparecer en cada Dakar que se larga. Y estas palabras que escribí intentan sintetizar eso que cada uno que ama esta carrera, lleva bajo la piel.

El espíritu Dakar, como el de cualquiera que se sube a una moto de carrera tiene algo de aventura, de locura, de esa forma de desafiar todo sobre 2 ruedas. Hasta la muerte, pero nadie lo piensa.
Sabrá el piloto lo que hizo…? Creo que no tiene idea.
El hijo de mi amigo, el Arq. pampeano Carlos Buffa extiende su mano para saludar, para dejarle un poco de su sueño de alguna vez estar sobre una moto de esas, para que se lleve un poquito del perfume de la piel de ese chico a dar la vuelta al Dakar, a sufrir, a transpirar, a disfrutar, a correr en moto.
Y ese chico se quedó con la sensación rasposa del guante usado, la humedad de la transpiración que lo superó hace rato contra el puño, y le dejó un poco de aventura en su mano… PAPI! VISTE! ME SALUDO!!!
Y hasta con lágrimas en los ojos, emocionado, entusiasmado.
El Dakar es eso… una marca de un guante caliente que marcó a fuego la pasión en un chico que quizás alguna vez nos represente.
Que estúpido, tengo un nudo en la garganta.
Te doy un poco de ilusión, dejame un poco de aventura! Soy un chico.

 

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